La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a millones de mujeres y que, sin embargo, sigue infradiagnosticada.
No es “una regla fuerte”. No es algo que debas aguantar. Es una patología compleja que afecta a todo tu cuerpo: energía, digestión, dolor menstrual, relaciones sexuales, esfera emocional…


Qué ocurre dentro del cuerpo cuando hay endometriosis (según la evidencia)

Inflamación elevada y sostenida

La investigación muestra que en la endometriosis se encuentran niveles más altos de sustancias inflamatorias que mantienen el dolor activo y favorecen la sensibilidad pélvica. Esta inflamación no afecta solo al útero: también impacta al intestino y al sistema inmunitario, lo que explica síntomas tan variados.

Estrés oxidativo aumentado

Los estudios coinciden en que las mujeres con endometriosis tienen mayor cantidad de radicales libres y una capacidad antioxidante disminuida. Esto provoca más inflamación, más dolor y un entorno biológico que empeora la progresión de la enfermedad.
La alimentación es clave aquí, porque es la fuente principal de antioxidantes externos.

Sistema inmunitario “confundido”

El sistema inmunitario no elimina adecuadamente las células de endometrio que viajan fuera del útero. Se vuelve menos eficiente para reconocer ese tejido anómalo y, en cambio, más reactivo generando inflamación. Este desequilibrio es uno de los motivos por los que la endometriosis puede avanzar o generar brotes.

Impacto digestivo real

La ciencia también confirma que la endometriosis tiene una relación estrecha con el intestino. Muchas mujeres presentan síntomas similares al SII (hinchazón, diarrea, estreñimiento, dolor abdominal), no por casualidad, sino porque los focos inflamatorios pueden afectar la motilidad intestinal y la sensibilidad visceral.


Cómo puede ayudar la alimentación (con base científica)

Lo que comes no cura la endometriosis, pero puede influir directamente en los mecanismos que generan dolor e inflamación. Por eso tantas mujeres notan mejoría real cuando ajustan su alimentación de forma personalizada.


1. Omega-3 para modular el dolor y la inflamación

La evidencia es clara: los omega-3 tienen la capacidad de transformar las prostaglandinas inflamatorias en versiones menos dolorosas.
Cuando los niveles de omega-3 aumentan en sangre, las vías que generan dolor se reducen notablemente y la inflamación baja.

Lo que se ha observado:

  • disminución del dolor menstrual
  • menor intensidad del dolor pélvico
  • reducción de la inflamación crónica

Incluye más de: sardina, caballa, salmón, nueces, semillas de chía o lino.


2. Antioxidantes para frenar el estrés oxidativo

Los estudios muestran que cuando las mujeres con endometriosis aumentan el consumo de antioxidantes, disminuye el daño oxidativo sobre las células y se reduce la inflamación general.

Los antioxidantes actúan como “escudos” frente al exceso de radicales libres, ayudando a:

  • disminuir dolor
  • reducir hinchazón
  • mejorar energía
  • modular inflamación

Incluye: frutos rojos, cítricos, espinacas, brócoli, zanahoria, cúrcuma, cacao puro.


3. Cuidar la microbiota y el tránsito intestinal

La evidencia confirma que el intestino es un punto clave en endometriosis.
Cuando hay dolor, estrés oxidativo e inflamación, la microbiota se altera y el tránsito se vuelve más irregular, lo que agrava síntomas digestivos.

Una alimentación adecuada puede ayudar a:

  • mejorar la regularidad
  • reducir la hinchazón
  • disminuir el dolor intestinal asociado
  • mejorar la calidad de vida

Incluye: fibra variada, frutas, verduras, legumbres (si se toleran), alimentos fermentados y una hidratación correcta.


4. Crucíferas para mejorar el metabolismo de los estrógenos

La ciencia indica que ciertos compuestos de las crucíferas ayudan al hígado a realizar un metabolismo estrogénico más eficiente.
Esto no solo reduce síntomas sino que mejora el entorno inflamatorio.

Incluye: brócoli, coles, kale, coliflor, rúcula.


5. Reducir alimentos proinflamatorios

Los estudios asocian una alimentación rica en ultraprocesados con niveles más altos de inflamación sistémica.

Reducir estos alimentos puede ayudar a:

  • bajar inflamación
  • mejorar el dolor
  • estabilizar los síntomas digestivos

No se trata de eliminar grupos enteros de alimentos, sino de modular lo que genera inflamación.


Y aunque la endometriosis no tiene cura, sí existen herramientas que pueden mejorar muchísimo tu calidad de vida.
La alimentación, el ejercicio adaptado, el cuidado del suelo pélvico y un enfoque individualizado hacen una diferencia real.


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